icono-art-mini.pngTemplo de Afaia en Egina


El templo de Afaia, de orden dórico, es uno de los tres templos del triángulo sagrado del Partenón, Sunión y Afaia. Está situado en la isla argosarónica de Egina. Fue durante mucho tiempo considerado como el templo de Zeus Panhelénico, después como de Atenea. Aún a veces se le llama «Atenea Afaia». Data del final del siglo VI a. C. o del principio del siglo V a. C. Se considera que se halla entre el período arcaico y el clásico del arte griego.

Afaia está identificada con la ninfa cretense Britomartis por Pausanias y Antonino Liberal. habría sido hija de Leto y por tanto medio hermana de Apolo y Artemisa. Se le atribuye la invención de las redes de caza. Muy bella, fue perseguida sin cesar por los hombres. Minos la persiguió. Ella intentó escaparse lanzándose al mar, pero fue recogida por las redes de un pescador egineta. Éste se enamoró de ella.
Se llama Britomartis a su medio hermana y protectora que la hizo desaparecer: ella se convirtió en Afaia, la Invisible. el templo se construyó en le lugar de su desaparición.

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Maqueta del Templo de Afaia en Egina conservado en la Gliptoteca de Múnich (foto: Pedro Colmenero)


El templo de Afaia está instalado en la cima de una colina donde se rendía, a partir del siglo XIII a. C., culto a una divinidad femenina, como lo indican las estatuillas femeninas micénicas encontradas en el sitio. El santuario está rodeado de un muro períbolo. Sobre la terraza artificial, al sudeste del templo, se puede ver los restos de las viviendas de los sacerdotes, así como tras bañeras para las purificaciones rituales.
El altar, que tenía doce metros de ancho, estaba, como era usual, en el exterior del templo, al este.
Tres edificios se sucedieron en la cima de esta colina arbolada: un santuario que data del fin del siglo VII o principios del VI; un edificio más grande que data de 570-560 a. C. y destruido por el fuego; y por fin, el templo actual, erigido entre 500 y 450 a. C., seguramente tras la batalla de Salamina. El templo habría sido abandonado después de la expulsión de los eginetas por los atenienses en 431 a. C.
Durante mucho tiempo, se consideró que un templo tan bello no podía estar consagrado más que a Zeus Panhelenio, opinión que prevalecía a principios del siglo XIX en Occidente, influenciada por la cultura latina. A finales del siglo XIX, no se consideraba que estuviera consagrado a Zeus, sino a Atenea.[3] Hizo falta esperar a las excavaciones alemanas dirigidas por Adolphe Furtwängler (que murió de una fiebre contraída durante las excavaciones) en 1901-1903 y al descubrimiento de un relieve votivo de Afaia para determinar su atribución definitiva. Sin embargo, el templo es aún llamado de Atenea Afaia.
El edificio es de toba calcárea local. Mide 13,80 m por 28,50 m.
Reposa sobre un estereóbato de tres escalones. Es períptero y hexástilo dórico, es decir, que tiene doce columnas por lado y seis en cada fachada. Las columnas exteriores tienen una altura de 5,272 m (24 de las 32 columnas originales están aún en pie) y con tres pies dóricos (93 cm) de diámetro en la base y con una separación de ocho pies dóricos. Todas las columnas exteriores eran monobloques, además de tres del lado norte, constituidas por tambores, aparentemente por razones de facilitar la construcción del interior. El arquitrabe está prácticamente todo conservado, mientras que el entablamento ha sido restaurado en los lados norte y oeste, con la restauración de los triglifos, de las metopas y de la cornisa.
El sekos (el interior) estaba (según los cánones arquitectónicos) dividido en dos: un naos (o cella) con su pronaos y un opistodomo con dos columnas in antis. En el pronaos estaban expuestos los espolones de los trirremes samios capturados en Cidonia. Se ven aún en las columnas las huellas de la reja que cerraba el templo. La originalidad del naos descansa en los dos pisos interiores. Allí, dos columnatas, con cinco columnas por cada lado, coronadas por una nueva columnata, en el "primer piso" sostenían el techo.
La estatua de la diosa se hallaba en el centro de la cella. Esta habría sido criselefantina, de oro y marfil. Se ven aún los agujeros de la reja de madera que protegía la estatua. El opistodomos, en la parte trasera, contenía lo que serían mesas de mampostería.

Rastros de pintura (capa roja estucada sobre el suelo del sekos por ejemplo) son visibles aún en algunas partes. El templo de Afaia en Egina ha aportado, junto con el Teseión de Atenas la prueba de la policromía de los templos antiguos que no eran blancos como se los imagina frente a las ruinas inmaculadas actuales.
El techo habría sido de mármol de Paros , mientras que el resto del edificio sería de caliza.

Los frontones


Los frontones estaban realizados en mármol de Paros. Representan a los dioses en un combate ante Troya. Cada combate se desarrolla en presencia de Atenea, personaje situado en el centro. Es por esta razón que el templo era llamado de Atenea-Afaia. Unos eginetas están cada vez presentes: Telamón, al este y los dos Áyax (Áyax el Grande], rey de Salamina y Áyax el Menor, rey de Fócida), al oeste. Esta presencia de héroes eginetas podría recordar la participación heroica de la isla en la batalla de Salamina. La fecha de los frontones refuerza la verosimilitud de esta hipótesis.
El frontón este representa un combate del asedio de Heracles contra Laomedonte. Consta de once estatuas. El personaje central es Atenea quien marcha hacia la derecha, con su mirada vuelta hacia el espectador. Atenea, esgrime la égida hacia un troyano situado a su izquierda, que a su vez remata a su adversario griego. Éste presenta más de una herida en el pecho y ha perdido su casco, que otro griego le trae.

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Frontón del Templo de Afaia en Egina conservado en la Gliptoteca de Múnich (foto: Pedro Colmenero)

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Frontón del Templo de Afaia en Egina conservado en la Gliptoteca de Múnich (foto: Pedro Colmenero)

Más lejos, Heracles, reconocible por su piel de león, lanza sus flechas hacia el ejército troyano. Ha herido a Laomedonte, que se muere. Detrás de Heracles, un guerrero griego agoniza, herido por las flechas del arquero troyano que responde simétricamente al arquero Heracles. Esta organización está relacionada con la forma del frontón. A la derecha de Atenea, Telamón persigue a un troyano que huye de sus golpes, mientras que otro troyano trata de prestarle ayuda. Luego, hay un arquero y un herido o un cadáver.
El frontón oeste representa un combate durante el asedio por Agamenón. Contiene trece estatuas y dos objetos. Atenea está en el centro y mira al espectador. A su izquierda, un combate entre un troyano y un griego. Luego, Teucro, tirando con arco, ha herido al troyano de su izquierda. Otro cuerpo se encuentra en la extremidad del frontón. A la derecha de Atenea, Áyax ataca a un troyano. Luego, el arquero es identificado con Paris. Después se encuentra un guerrero arrodillado, un escudo y por fin, en la esquina, un casco,
La transición entre el estilo arcaico y el clásico se ve principalmente en el frontón este. Se dispone de dos versiones de este frontón. Cuando un primer frontón, esculpido en la misma fecha que el frontón oeste (fin del siglo VI a. C.) fue destruido, fue remplazado por el que se puede ver en Munich y que sería obra de Onatas. Los fragmentos del primer frontón que han sido encontrados están aún caracterizados por la célebre sonrisa arcaica. Las estatuas del segundo frontón están esculpidas, en bulto redondo, incluso las partes no destinadas a ser vistas, como en los mármoles del Partenón. Los detalles están también muy trabajados.

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Escultura del frontón del Templo de Afaia en Egina conservado en la Gliptoteca de Múnich (foto: Pedro Colmenero)


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Reproducción de la policromía original del frontón del Templo de Afaia en Egina conservado en la Gliptoteca de Múnich (foto: Pedro Colmenero)